Comprender el dolor persistente

La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) define el dolor como una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada o similar a la asociada con un daño tisular real o potencial. Cuando ese dolor persiste o recurre durante más de tres meses, se considera crónico.
El dolor persistente no es únicamente un síntoma: puede afectar el sueño, el estado de ánimo, el trabajo y las relaciones. Por eso su abordaje requiere una valoración integral que considere el origen del dolor, su intensidad y el impacto en la vida cotidiana.
Consultar con un especialista en medicina del dolor permite definir un plan individual que puede combinar tratamiento farmacológico, procedimientos indicados, rehabilitación y educación del paciente. Si el dolor limita sus actividades, no espere a que empeore.
Fuente: IASP, definición revisada de dolor (2020).
